ESCRIBE PARA SANAR TUS HERIDAS


Palabras hirientes, ofensas o expresiones con cierta carga de desprecio o rencor, son algunos ejemplos de lo que podemos escuchar tras la ruptura de una relación, sin importar si es de amistad, pareja, familia e incluso del tipo laboral.
Si hay dolor, es necesario buscar la manera de sanar antes de que algunas emociones que producen sufrimiento, echen raíces en el corazón. Además de las pérdidas emocionales como son un divorcio o el término de una larga amistad, también se pueden guardar recuerdos de la infancia o adolescencia que están lejos de ser agradables o hermosos y que se necesitan sanar.
¿Es posible superar el dolor, el rencor, enojo y odio? La respuesta es contundente: Sí. De esta forma lo explica Margarita Terragona, académica de la Universidad Iberoamericana y agrega que es posible lograrlo, que si bien es cierto, depende de la situación y de la persona ya que habrá circunstancias que por su naturaleza sean más delicadas de tratar, en general hay que partir de la idea que es posible curar las heridas ocasionadas por experiencias dolorosas.
Verbaliza y nombra
La experta explica que la utilidad de escribir situaciones traumáticas tiene un impacto muy favorable en la persona que lo hace y puntualiza que si es de manera diaria, durante un lapso de 10 días, logrará verbalizar pensamientos profundos y plasmar aquello que sintió en el momento del evento, cómo vive y todas las emociones y reflexiones que derivaron del suceso que describe.
Por medio de la palabra escrita se puede encontrar un modo cercano e íntimo por el cual se coloca en su justa dimensión la experiencia, lo que provocó emocional y físicamente, además de darle nombre a cada una de las inquietudes, dilemas, conflictos, entre otras situaciones más, que sólo dificultan el proceso de sanación.
Cada persona decide si quiere que alguien más lea lo que ha escrito, ya que el ejercicio es para sí mismo. La carta que va dirigida a una persona tiene una naturaleza distinta, el tratamiento es diferente que cuando se escriben ideas y pensamientos para la propia reflexión e interiorización de un evento, que si un texto está dirigido a otra persona o bien, fue hecho con la intención de que sea leído.
Literaterapia
Paulo De Lánz, autor del libro “La sanación escribiendo”, de Editorial Vergara, explica que este tipo de terapia fue empleado por primera vez en 1993 y comenta que se trata de “un concepto muy amplio que abarca tanto un conjunto de técnicas psicoterapéuticas como método didáctico aplicable a la enseñanza de la escritura creativa. En las dos áreas, sus resultados son altamente promisorios”.
En lo que se refiere al proceso de la escritura como método terapéutico, el autor expone que: “El primer paso hacia el reencuentro con uno mismo, con esa parte de nosotros que alguna vez estuvo cerca, hablándonos, y que poco a poco dejamos de escuchar, es el reconocimiento de lo que ha sido nuestra vida con sus aciertos y sus errores. Sólo mediante un examen modesto y comprensivo de lo que fue el pasado, podemos llegar a entender lo que ocurre en el presente y, en alguna medida, atisbar en la dirección del futuro inmediato”.
Paulo De Lánz, comenta que es importante preguntarse cuáles son los temas que han sido causa de preocupación de forma constante a lo largo de la vida, y subraya que son aquellos que se han reflexionado, buscado las respuestas en libros, en conversaciones, en las experiencias acumuladas y que se desea encontrarles cauce y solución.
Se puede echar mano de cualquier hoja o libreta, incluso se puede adquirir un cuaderno que por su acabado y color sea atractivo para comenzar con el ejercicio.
Las condiciones que cada uno propicie dependen del interés y gusto, la tinta puede ser rosa, azul, verde o decidir hacerlo por medio del tradicional teclado de computadora o cualquier otro dispositivo como una tableta.
“Escribe, de la manera más sencilla y fluida que puedas y sin preocuparte por si está bien o mal escrito, todas las ideas que te vengan a la mente… Puedes organizar tus notas en versos, como en un poema, o ponerlas a renglón seguido. No te preocupes por eso ahora. Sólo trata de dar nombres a tus emociones”, finaliza el autor.

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