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Memoria futura


Composición fotográfica: Walter Ricci



La escritura ennoblece la materia hasta conferirle una castidad próxima a la determinación, que resulta ser un modo para hacer evidente y, no siempre aceptable, el gran metabolismo del Universo En ese metabolismo, los elementos se combinan, según los criterios diversos de aquello que regula, tanto el mundo orgánico, como el mundo inorgánico.





Pero tal combinación, no desvía el curso del pensamiento humano hacia una síntesis conceptual que explique, a posteriori, la injusticia y la incomprensión del hombre  para interpretar los mensajes de Dios.

El uso y la imitación de los signos se convierten, con el tiempo, en el puente ente la fuente de la solvencia y las insolvencias del hombre.

Cada uno, cuando escribe, piensa que debe poder decir y poder hacer en el presente y en la memoria futura.

Ernesto Martinchuk

Democracia y escritura

Portapluma artesanal
en nogal
Pieza única
Las democracias son formas de gobierno en las cuales se manifiesta con mayor claridad la obligación, por parte de todos de acceder a la escritura, si bien la locución y la fabulación es considerada más fácil y al alcance de todos.

El ejercicio de la escritura potencia las democracias porque las legitima en su esencia, como instrumento de conocimiento participativo. La escritura no sólo legisla en el tiempo, sino sobre el tiempo, porque impone a la operatividad humana para que sea coherente con el convencimiento.

El tiempo escrito, es más seguro que el aproximado de la palabra por su carácter inconstante, en su múltiple representación. La escritura ennoblece la materia hasta conferirle una determinación, en la cual los elementos se combinan, según criterios diversos que regulan el mundo orgánico y el mundo inorgánico.

Uno escribe cuanto piensa que debe poder decir y hacer en el presente y para la memoria futura. En una oportunidad, hace muchos años, una anciana representante de la nación kolla, que estaba aprendiendo español, me dijo: "Quiero que las letras hablen por mí". Una vez que el uso y la imitación de los signos se convierten en una costumbre, la escritura se anima y habla, con la solvencia o insolvencia del hombre.

Te escucho hablar y puedo determinar quién eres, por ese motivo, antes de hablar, debes saber escribir.

Ernesto Martinchuk