Miradas...


Miradas que hechizan, que electrizan con sus vívidos destellos.

Miradas con el dolor de vivir, no viviendo, de sufrir por no vivir, de creer, no creyendo, de querer, no queriendo.

Miradas que brillan de arisco deseo.

Miradas que han ingresado en el laberinto de la ausencia.

Miradas que la soledad ha poblado de seres con la estampa de su dicha perdida

Miradas con el llanto del alma, sepulcro de una mente extraviada de infinitos temores.

Miradas que lloran de pena, ocaso de tantos amores, de tantos recuerdos que parecen el sollozo de un triste adiós.

Miradas que expresan lo que siente el corazón...

La neblina

 



En el sudario gris de la neblina se envuelven los seres y las cosas. 

En pinceladas vagas y borrosas la urbe se encamina en las alas del perezoso viento que el plomizo paisaje disemina.

En las calles y parques el encanto de estos días se ve reflejado en amarillos y húmedos tapices, mientras el cielo es un gran manto de ceniza...

Somos la semilla

 


Somos la semilla que nos regala hoy toda su energía para expandirnos, para progresar y crecer, para dar vida desde la intención. 
Al plantar una semilla estamos depositando en ella una serie de emociones, ansiedad, miedos, esperanzas, se trata de energía. Podemos notar entonces que existe diferencia entre plantar una semilla con miedo y desconfianza que plantarla con amor, alegría y esperanza. El resultado, indudablemente, será distinto…

Bloqueado...

 


Existe un proverbio chino que dice:

"Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión. 

Cuando la mente no está bloqueada, el resultado es la sabiduría, y cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor".

Escribe como los grandes escritores

El tema es tan amplio que podríamos escribir y escribir sin llegar a un acuerdo. Cada quien tiene su estilo, su propia inspiración, sus personajes y escenarios favoritos. Pero nunca está de más echarle un vistazo a consejos que no pierden vigencia. Echa a andar la imaginación, inspírate y escribe como los grandes escritores.
  • Ernest Hemingway (Illinois, 1899- Idaho, 1961) fue un escritor y periodista estadounidense, uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. Su estilo sobrio de cierta austeridad, tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventuras y su imagen pública dejaron huellas en las generaciones posteriores. Hemingway escribió 200 libros. Él decía: “Escribir no va sobre hacer dinero, hacerse famoso, conseguir citas, conseguir una ocupación o hacer amigos. Al final va sobre enriquecer las vidas de aquellos que leen tu trabajo y enriquecer tu propia vida al mismo tiempo. Va sobre levantarse, superarlo y vencer. Ser feliz, ¿vale?”, “Si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo -ni las herramientas – para escribir. Tan simple como eso”

  • Stephen King (Portland, Maine, 1947) es un escritor estadounidense de novelas de terror, ficción sobrenatural, misterio, ciencia ficción y fantasía. Sus libros han vendido más de 350 millones de copias, muchos han sido adaptados al cine y la televisión. Publicó 61 novelas, siete de ellas bajo el seudónimo Richard Bachman, y siete libros de no-ficción. Ha escrito, además, alrededor de doscientos relatos, la mayoría de los cuales han sido recogidos en colecciones. Uno de los más prolíficos autores de todos los tiempos dijo: “No debe haber ningún aparato electrónico en el estudio donde decidas escribir”, “Protege el tiempo y el espacio en el que escribes. Mantén a todo el mundo alejado, incluso a quienes son más importantes para ti”

  • Zadie Smith (Londres, 1975) es una escritora, novelista, ensayista, y escritora de relatos cortos, británica, considerada como una de las más talentosas de la literatura inglesa actual. Ha publicado unas seis novelas, las dos primeras ambientadas en Londres. Dice la escritora: “Si puedes contar historias, crear personajes, idear incidentes y tienes sinceridad y pasión, no importa en absoluto cómo escribas”

  • Somerset Maugham (París, 1874-Niza, 1965) fue un escritor británico, autor de novelas, ensayos, cuentos y obras de teatro. Durante la década de 1930 fue considerado el escritor más popular y mejor pagado del mundo. A lo largo de 60 años escribió más de 100 relatos y 21 novelas, además de gran número de piezas teatrales, biografías, libros de viajes y ensayos. Decía: “No me digas que la luna está brillando, muéstrame el destello del brillo en un cristal roto”“Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí”
Escribe como los grandes escritores
  • Anton Chejov (Taganrog, 1860 – Baden, 1904) fue un médico, escritor y dramaturgo ruso. Siguió la corriente más psicológica del realismo y el naturalismo, fue un maestro del relato corto, siendo considerado como uno de los más importantes escritores de este género en la historia de la literatura. De la corriente del naturalismo y simbolismo. Escribió obras reconocidas como La gaviota (1896), Tío Vania (1897), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904).A Chejov se le atribuye esta peculiar frase “Intento dejar fuera las partes que la gente se salta”

  • Elmore Leonard (Nueva Orleans, 1925 – Detroit, 2013)  fue un escritor y guionista estadounidense. Sus primeras novelas, publicadas en los años cincuenta, fueron novelas del oeste, pero después se especializó en novela policiaca. Muchos de sus libros han sido adaptados al cine convirtiéndose en exitosas películas de cineastas como John Sturges, Quentin Tarantino o Steven Soderbergh, entre muchos otros. Leonard decía: “Para producir un libro poderoso, tienes que escoger un tema poderoso”

  • Herman Melville (Nueva York, 1819 – Ibíd, 1891) fue un escritor, novelista, poeta y ensayista estadounidense, principalmente conocido por su novela Moby-Dick. Su mejor consejo para escritores: “Primero descubre lo que quiere tu héroe, luego síguelo”

20 reglas de comunicación

 Si te sientes inseguro y nada hábil para comunicarte con los demás, entonces trata de seguir estas reglas.

1. Cumple tus promesas y permite que la gente lo vea.
2. Critica menos las acciones de los demás, y reducirás la crítica hacia ti mismo.3. No le hagas a los demás (especialmente a tus seres queridos) lo que a ti no te gustaría.
4. No digas de los demás, lo que no les dirías de frente a ellos mismos.
5. No maldigas ni apoyes los chismes.
6. Trata de responder cuando se dirijan a ti, incluso si no tienes nada que decir. Aquí la esencia no está en la transmisión de la información, sino en el hecho de que es descortés no responder.
7. No digas nada sin pensar: las consecuencias pueden ser imprevistas.
8. No hables mucho de ti y de tus méritos. Deja hablar a tus interlocutores.
9. Si alguien dice cosas malas sobre ticompórtate sin sentirte avergonzado y nadie creerá eso que dicen de ti.
10. Muestra tu sentido del humor: una sonrisa acorta la distancia entre las personas.
11. No discutas de alguien con su parejaPodrías decir algo fuera de lugar acerca de alguien querido para la otra persona.
12. Actúa honesta y justamente con los demás y recibirás la misma actitud hacia ti mismo.
13. Pregúntales a tus interlocutores sobre ellos. Esto ayudará a evitar muchas decepciones, especialmente en las relaciones románticas.
14. La gente puede reírse de sí misma, pero no debe empujar demasiado.
15. No abuses de las bromas hacia personas desconocidas.
16. No creas todo lo que oyes.
17. Todos son hermosos a su manera, pero no todo el mundo entiende esto.
18. Hay mucha gente a la que le gusta mentir: reflexiona sobre todo lo que escuchas.
19. No te limites a la apariencia de tus interlocutores: trata de evaluar su mundo interior.
20. Por cada minuto de mal humor pierdes 60 segundos de felicidad y nadie te los devolverá.
Por supuesto, no puedes gustarle a todos los que te rodean. Sin embargo, si te comportas inteligentemente, tus amigos y familiares te apreciarán. De esta manera podrás construir relaciones más favorables, que harán tu vida más reconfortante.

Queísmo y dequeísmo


En el dequeísmo aparece la preposición “de” delante de la conjunción “que” cuando sintácticamente no se exige:
✘Pienso de que deberías explicar de nuevo.
✓Pienso que deberías explicar de nuevo.
✘Opino de que deberían ir solo dos alumnos.
✓Opino que deberían ir solo dos alumnos.
El fenómeno contrario al dequeísmo es el queísmo, el cual consiste en suprimir la preposición “de” cuando sí es necesaria:
✘No cabe duda que la gente es buena.
✓No cabe duda de que la gente es buena.
✘No se dio cuenta que lo perseguían.
✓No se dio cuenta de que lo perseguían.
✘Estoy seguro que va a llover.
✓Estoy seguro de que va a llover.
Para poder saber cuándo usar “que” y cuándo usar “de que”, ideé una técnica, la cual consiste en elegir la pregunta correcta a la afirmación que estamos haciendo. Por ejemplo:
“¿DE QUÉ estoy seguro? Estoy seguro DE QUE va a llover”.
“¿QUÉ opino? Opino QUE deberían ir solo dos alumnos”.
“¿DE QUÉ no cabe duda? No cabe duda DE QUE la gente es buena”.
“¿QUÉ pienso? Pienso QUE deberías explicar de nuevo”.
En resumen, si la pregunta empieza por “¿Qué…?”, debemos utilizar “que”; si la pregunta empieza por “¿De qué…?”, debemos utilizar “de que”.

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Escribir es liberar

En la escritura proyectamos también la ayuda que queramos brindar desinteresadamente. 

Es la apertura de conciencia hacia otros mundos de conciencia. Es entender que somos eternos aunque nuestro cuerpo físico no lo sea. 

Es el sello que nos hace pensar en el pasado de lo que vivimos y lo que fuimos. 

Conecta con lazos familiares y de antepasados que nos legaron nuestra identidad.

Y nos brinda la posibilidad de creer en nuestra intuición y poder personal. 

No luchar contra lo inevitable porque ya está sucediendo.

Realizar una entrega de compasión y respeto para que cada alma pueda elevarse. Solo es cuestión del enfoque que le demos a nuestros textos... liberar lo viejo, limpiar, purificar, deshacer conductas destructivas y tóxicas

¿Tiene futuro escribir a mano?




La eclosión de pantallas y dispositivos táctiles amenaza con extinguir el viejo arte de escribir con bolígrafo, lápiz o pluma. ¿Qué consecuencias tendría?

La noticia saltó a finales de 2014, y las redes sociales la extendieron por todo el planeta antes de que nadie tuviera tiempo de examinarla con detenimiento: Finlandia, un paradigma en cuanto a la solidez y eficacia de su sistema educativo, iba a eliminar la escritura a mano de sus enseñanzas escolares. Los alumnos dejarían de usar el lápiz y el bolígrafo y, en su lugar, aprenderían directamente a teclear. Las alarmas estallaron en los centros educativos de todo el orbe: por primera vez, un país desechaba un conocimiento básico en la infancia. El hecho de que Finlandia hubiera sido además durante muchos años el epicentro mundial de la telefonía móvil fue la guinda para identificar  la victoria definitiva de la invasión digital.

La información no tardó en ser desmentida por el propio Instituto Nacional de Educación finés: en aquel país se enseñaban dos sistemas de caligrafía, la simplificada y la de letra de imprenta. Los cambios consistían en dejar a la primera como asignatura optativa, mientras que la segunda se continuaría impartiendo. Lo que sí era cierto es que la mecanografía pasaría a ser nueva materia académica. Aclarado el malentendido, llegó el momento de la reflexión. ¿Habría alcanzado esa noticia tanta relevancia si no alimentara unos temores que llevan latiendo desde hace años y que tienen base en los cambios con que nos zarandea sin descanso la sociedad dospuntocero? Pensar que la escritura a mano está condenada a muerte no es una extravagancia. Sobre todo porque hay gente luchando para que desaparezca.

Una de las caligráfobas más activas en la actualidad es la profesora y editora norteamericana Anne Trubek, que ha pisado ampollas con la publicación de su libro The History and Uncertain Future of Handwriting (La historia y el incierto futuro de la escritura a mano). Después de un extenso repaso a su historia y su indiscutible importancia en el desarrollo de la humanidad, Trubek llega a la conclusión de que nos aferramos a ella por motivos más sentimentales que prácticos.

En sus artículos no duda en abogar por la erradicación de la caligrafía en los colegios, y tras describir de qué manera sufre su hijo por intentar trazar con corrección la G, declara: "Dejemos de brutalizar a nuestros niños con años de ejercicios sobre cómo debe escribirse una ese mayúscula; la escritura a mano es un parpadeo en la larga historia de las tecnologías de la escritura, y ya es hora de tirar a la basura esta manera artificial de plasmar las letras, igual que hicimos con las tablas de arcilla, las señales de humo y otros inventos de la Antigüedad".

Brubek no está sola: sus argumentos coinciden con los de algunos apóstoles de la sociedad digital, quienes han manifestado que no ven el momento en que el papel, las pizarras y los bolis desaparezcan en beneficio del teclado y cualquier otro sistema que permita ganar en velocidad y conectividad. Otros van incluso más allá, y proponen la desaparición de todo tipo de escritura: es el caso del periodista tecnológico norteamericano Clive Thompson, que defiende los mensajes de voz y el dictado como mejores y exclusivos canales de creación y comunicación.

La resistencia de los cuadernos
¿Hasta qué punto tienen razón? Hay dos hechos innegables. En primer lugar, desde que comenzó a trazar los primeros signos gráficos, el ser humano no ha cesado de utilizar este conocimiento. Y por otra parte, cada vez que ha aparecido un nuevo soporte o sistema que hacía más fácil la tarea de escribir, casi todo el mundo dejó de lado el viejo. La expresión manuscrita ya se vio amenazada por el teléfono y la máquina de escribir hace 150 años; y de hecho, su uso disminuyó en beneficio de esas dos innovaciones, aunque nadie se planteó en serio su desaparición.

Hoy día, entre la gente que escribe –que no es todo el mundo: el 17 % de la población global, alrededor de 775 millones de personas, es analfabeta según datos de la UNESCO–, sería muy difícil encontrar a alguien que lo hiciera exclusivamente a mano. Y sin embargo los cuadernos y los folios se resisten a desaparecer. Es posible hallarlos incluso en muchos ambientes profesionales plenamente integrados en el mundo digital, desde el despacho de un alto directivo a la mesa de un experto en redes sociales o un consultor de comunicación. Todos coinciden en que, aunque luego puedan o no volcarlo en el ordenador, apuntan a mano las cosas importantes, porque "así se recuerdan mejor".

Apuntar, trazar o esquematizar se suelen asociar con la creación, pero tiene otros muchos usos. De hecho, los primeros documentos escritos hallados, pertenecientes a la civilización sumeria, no tienen nada de literario: son anotaciones de contabilidad sobre grano y cabezas de ganado, registrados en escritura cuneiforme –sobre tablillas de arcilla, mediante un punzón vegetal con forma de cuña– hace unos 5.000 años.

Con la creación de los primeros asentamientos humanos permanentes, que evolucionarían hasta formar ciudades, determinadas áreas del comercio y la administración comenzaron a hacerse demasiado grandes como para retenerlas en la memoria. Por supuesto, la técnica no estaba al alcance de todo el mundo, y solo se podía aprender en las rigurosas escuelas de escribas. Pero quien la dominaba tenía asegurado un empleo de por vida, y no uno cualquiera: traspasar a un soporte sólido los edictos, leyes y cuentas de los más poderosos, muchos de los cuales –desde reyes y faraones a cortesanos– no consideraban necesario aprender.

Ya por entonces, quienes se ganaban el sustento escribiendo no les hacían ascos a las novedades que, poco a poco, fueron llegando. Grabar signos con plumillas de caña era un proceso lento y trabajoso, así que nadie las echó de menos cuando en Egipto aparecieron las primeras hojas, tintas y plumas.

Manuscrito medieval
Sus papiros y, luego, los pergaminos quedaron atrás en el instante en que el secreto del papel, inventado por los chinos en el siglo II, pasó al mundo árabe en el VIII y, de ahí, a Europa. En su Historia de la escritura, el calígrafo británico Ewan Clayton sitúa una de las primeras fábricas europeas de ese soporte revolucionario en la localidad valenciana de Játiva, en el año 1120. Cabe pues preguntarse si el cerebro de aquellos primeros profesionales de la escritura experimentó algún tipo de evolución como consecuencia de su conocimiento.

"Cuando se escribe a mano se activan fundamentalmente tres regiones: el área motora, que es lo normal, porque estamos haciendo un movimiento con la mano; zonas relacionadas con la visión, como el giro fusiforme; y regiones asociadas a aspectos cognitivos, que están en la corteza parietal posterior", explica Carlos Tejero, miembro de la Sociedad Española de Neurología. En ese caso, no les faltaron a los antiguos escribanos oportunidades de estimulación, ya que el aprendizaje de su oficio, ya desde los tiempos de los sumerios, era un proceso largo y laborioso, y no mejoró con el paso de los siglos.

Como contaba el poeta y ensayista francés Georges Jean (1920-2011), la tarea de escribir correspondía en la Europa de los siglos XII y XIII a los calígrafos, cuya formación comenzaba por los trabajos sencillos –trazar rayas o preparar los colores– y se prolongaba durante siete años. Al final, el alumno confeccionaba su propia obra, que sería juzgada por su maestro y sus compañeros. Se les recomendaba que, para conservar el pulso firme, evitasen todo exceso de buenas comidas o bebidas, las relaciones demasiado frecuentes con las mujeres y los trabajos pesados.

La buena letra, signo de distinción
Todavía en el siglo XVIII, muchas personas aprendían a leer, pero no a escribir, y el porcentaje de hombres alfabetizados superaba en mucho al de mujeres. Eso sí, se cuidaba enormemente la caligrafía, pues si escribir era propio de gente instruida, hacerlo además con buena letra les otorgaba un símbolo de distinción. Para quienes no podían acceder a estos conocimientos estaban los escribientes, que se establecían en las calle con sus útiles de trabajo y leían o redactaban cartas para el amplio porcentaje de población analfabeta.

¿Y los literatos? Lógicamente, utilizaban las mismas herramientas que el resto, aunque la imagen romántica del escritor arañando pacientemente el papel con su pluma de ave no se sostiene en cuanto se consideran algunos acontecimientos. Por ejemplo, cuando la casa Remington –la misma de los rifles– lanzó sus primeras máquinas de escribir en 1874, uno de sus primeros compradores fue el norteamericano Mark Twain. Con ella mecanografió Las aventuras de Tom Sawyer, a pesar de que aquel modelo primitivo no permitía ver lo que se estaba escribiendo hasta que se llegaba al final de la línea.

En las siguientes décadas, ya con máquinas más asequibles y perfeccionadas, fue haciéndose popular la figura del creador en un estudio lleno de humo de cigarrillos, ametrallando con vigor su teclado. Pero algunos se seguían resistiendo, al menos en sus primeros borradores: Truman Capote (1924-1984) y Georges Simenon (1903-1989) los garabateaban a lápiz antes de pasarlos a máquina; el segundo se aseguraba de tener siempre sobre la mesa un buen número de lápices bien afilados, con el fin de no interrumpirse sacándoles punta.

Los primeros bosquejos de Robert Graves, el autor de la novela Yo, Claudio (1934), son un batiburrillo indescifrable de frases sueltas, recuadros, apuntes y tachaduras, realizadas con pincel. Graves, como otros muchos de la época predigital, recurría a un secretario o a un servicio de mecanografía profesional para que le pasaran los textos a limpio. Y aún hubo otros que solo dictaban, bien a un asistente o bien a una de las primeras máquinas grabadoras, llamadas entonces dictáfonos.

caligrafía china
No hay que extrañarse entonces de que escritores de todos los géneros acogieran con entusiasmo el ordenador –o, mejor dicho, una de sus primeras aplicaciones de software: el procesador de textos– tan pronto como llegó a los mercados. De todos modos, Isaac Asimov (1920-1992), que se preciaba de ser un mecanógrafo vertiginoso, no encontraba muchas novedades al cambiar el papel por la pantalla, salvo que le ahorraba el proceso de pasar a limpio. Y  Gabriel García Márquez (1927-2014), entusiasta converso a la era digital, no cambió por ello el ritmo pausado y exigente que había caracterizado toda su producción literaria anterior.

En los últimos años, es indiscutible que el píxel se impone… aunque no del todo. María José Rucio Zamorano, jefa del Servicio de Manuscritos e Incunables de la Biblioteca Nacional de España, donde se guardan los archivos y documentos de varios autores contemporáneos, declara a MUY que continúan recibiendo abundante material manuscrito: “Muchos que escriben con ordenador usan con frecuencia los cuadernos, las notas, todo ese proceso creativo que no siempre surge delante de una pantalla. Ahí se hacen anotaciones o se plasma la primera idea de lo que será una futura novela”. Zamorano opina que eso será lo que nos va a quedar en formato de papel, y que “los manuscritos completos se han perdido, salvo quizá en el caso de la poesía”.

Conviene precisar que cuando escribimos lo hacemos con diversos propósitos, y ni nuestro cuerpo ni nuestro cerebro funcionan de la misma manera en cada ocasión. No es igual juntar información y plasmarla en un informe, un artículo periodístico o una tesis que copiar un texto o lanzarse abiertamente a crear sin más límites que los que ponga la imaginación. “Cuando copiamos, hay muy pocas partes del cerebro activas, mientras que en el momento de crear, generalmente vemos nuestros pensamientos. Las áreas visuales están muy presentes”, explica el doctor Tejero. A la hora de atrapar dichas imágenes es cuando el teclado le gana a la pluma: “Solemos recurrir a métodos más rápidos, como la escritura a máquina, para que la idea no se escape”, dice el experto.

Pero ¿qué perderíamos si no aprendiéramos a escribir a mano? Mari Carmen Such, vicepresidenta del Círculo Hispano Francés de Grafología y colaboradora de la Fundación Cuadernos Rubio, lo tiene claro: “Una formación completa debe aspirar a sumar habilidades, no a restarlas. Y la eliminación de la escritura manuscrita lleva consigo su involución y, por tanto, su atrofia. El ser humano manifiesta una serie de capacidades a través de ella”.

El simple placer de escribir
Uno de los ejemplos que pone Such es la toma de apuntes, en principio más rápida y literal con teclado: “Al ser más lenta, la escritura a mano obliga a seleccionar, a filtrar todo lo que el ponente está diciendo, y extraer lo fundamental”. La clave estribaría en complementar más que en excluir. “¿Desde cuándo hay calculadoras en el mercado? Y sin embargo, seguimos obligando a los niños a que estudien las tablas de multiplicar. Porque es fundamental que lo sepan para su día a día, para no estar pendientes de un aparato, para ser capaces, para su desarrollo intelectual, para todo”, afirma.

Por su parte, el doctor Tejero cree que la tarea de aprender a trazar letras es beneficiosa en sí misma: "Muchas cosas que hacemos con las manos son movimientos de precisión ejercitados cuando escribíamos y dibujábamos de pequeños. Podemos correr el riesgo de que el niño no entienda la relevancia del esfuerzo de hacer buena letra y practicar caligrafía, porque es muchísimo más fácil usar un ordenador. La comodidad nos va a llevar a que perdamos esa capacidad".

Hay un último aspecto de la escritura manuscrita que no debe olvidarse: el propio placer que da ejecutarla. Camilo José Cela, que escribió siempre a mano, declaró en una ocasión que cuando no se le ocurría nada garabateaba palabras sueltas, por el puro placer de hacer correr la pluma. Además de que nuestra letra es una expresión de la personalidad a la que renunciaríamos si empleáramos únicamente el teclado.

¿Son motivos suficientes para conservar el hábito de escribir? Ya veremos; de momento, según Clayton, "hay dos cosas de las cuales podemos estar seguros: la primera, que no toda la anterior tecnología de la escritura va a desaparecer en los años venideros; y la segunda, que seguirán apareciendo nuevas herramientas: cada generación tendrá que replantearse lo que en su propia época significa leer y escribir".

Vicente Fernández de Bobadilla
https://www.muyinteresante.es/cultura/articulo/tiene-futuro-escribir-a-mano-171494429686

Los beneficios de la lectura



Leer es una actividad donde nuestro cerebro es impactado positivamente. Diversos estudios afirman que mientras más temprano se comience a leer, mejores serán las habilidades que se desarrollarán en el niño y esto le servirá hasta su adultez. En este artículo explicamos los beneficios de la lectura en nuestro cerebro si practicamos el hábito con regularidad.
La Ciencia de la Lectura establece efectos positivos como: Vocabulario: los niños aprenden un 50% más de palabras en comparación con ver televisión en un horario estelar. Empatía: mejora las relaciones con otros, sobre todo si lees ficción. Relajación: reduce el stress en un 68% y ayuda a conciliar el sueño. Entrenamiento cerebral: favorece la memoria y retrasa la aparición de la demencia senil.
En un estudio de la Universidad de California desarrollado por los investigadores Anne Cuningham y Keith Stanovich se han hecho importantes precisiones sobre los beneficios de la lectura en los niños. Leer te hace más listo. Mientras más lea un niño, enriquecerá su vocabulario y mejorará sus habilidades cognitivas. El acto de leer aumenta el rendimiento de los más pequeños. La exposición a un nuevo vocabulario no solo contribuye a mejores calificaciones en los exámenes de comprensión lectora, sino también en los tests  de coeficiente intelectual.
En el artículo se realizan recomendaciones para el fomento de la lectura en las escuelas, deben dárseles a los alumnos suficientes materiales parar leer y escribir, facilitarles lugares donde haya libros para que puedan leer de manera cómoda, poner a su disposición tanto libros de texto como de literatura, mostrar a los niños ilustraciones y material sobre sus libros favoritos, motivarlos a  que lean no solo los libros que indiquen los maestros, sino también libros que ellos mismos escojan. Después de la escuela, cuando el niño va a casa, es necesario establecerle un plan de lecturas, explicar a los padres la importancia de esta actividad e inculcarles lo imprescindible que es leerles a los niños desde pequeños.
Por su parte la Revista Science se refiere a los beneficios para el cerebro de una buena lectura. La teoría de la mente es la capacidad humana para comprender que otras personas tienen creencias y deseos, y que estos pueden diferir de los nuestros. La visión actual es que la ficción literaria, a menudo descrita como narrativas que se centran en representaciones en profundidad de los sentimientos y pensamientos internos de los sujetos, puede vincularse a procesos de la teoría de la mente, especialmente a aquellos que están involucrados en la comprensión o simulación de lo afectivo. Leer pasajes de ficción literaria, en comparación con no ficción, mejora el rendimiento del lector en cuanto al funcionamiento de su cerebro.
Hay muchas maneras de reducir los niveles de estrés como salir a caminar, escuchar música o tomar té. Ninguna de éstas te sorprenderá, pero ¿has considerado los beneficios reductores del estrés que proporciona la lectura regular?
Un estudio de 2009 de la Universidad de Sussex  llegó a la conclusión de que leer al menos seis minutos diarios puede reducir los niveles de estrés hasta en un 68%.
Leer un libro de tu agrado, que no tenga conexión con el trabajo rutinario, puede traerte numerosos beneficios. Abrir un texto y sumergirte en su contenido, ya sea una novela romántica o una historia de ciencia ficción, te ayudará a escapar del estrés de la vida cotidiana. La lectura también proporciona beneficios físicos como reducir el ritmo cardíaco y aliviar la tensión muscular. ¡Piensa en leer como unas vacaciones cerebrales saludables y libres!
El Dr. Lewis, Neuropsicólogo dice: “Perderte en un libro es la máxima relajación. Esto es particularmente conmovedor en tiempos de incertidumbre económica cuando todos anhelamos escapar de los problemas. Realmente no importa qué libro lees, al perderte en un libro apasionante, puedes  huir de las preocupaciones y tensiones del mundo cotidiano y pasar un rato explorando el dominio de la imaginación del autor”.
Además de ser una fuente de escape, la lectura también proporciona conocimiento, lo que se traduce en alivio y comodidad. Leer libros también puede inspirar y emocionar. Las biografías nos ayudan a conocer las limitaciones del cuerpo y la mente, mientras que los libros de fantasía despiertan nuestra imaginación y creatividad.
Lee, disfruta el nivel de relajación que te brinda esta actividad. ¡Qué mundo más tranquilo podríamos vivir si todos nos permitiéramos unos minutos al día para concentrarnos solamente en las palabras de nuestras historias favoritas!

La Creatividad


El poder creativo existe en todos nosotros, hacer buen o mal uso de ello es lo que debemos entender. Toda la energía que movemos la creamos, seamos conscientes o no. Lo más difícil de este aspecto es entender que lo que vivimos lo hemos gestado nosotros, esto no es fácil porque muchas veces las cosas no ocurren de manera inmediata, por eso el trabajo es saber como has creado todo lo que conforma tu vida.

El proceso de creación primero se gesta a través de una idea o pensamiento, es eso que te gustaría ser que no eres, esto incluye un trabajo, una relación, un tipo de vida o el cumplimiento de cualquier propósito personal. Cuesta comprenderlo porque nosotros lo asociamos con cosas físicas y el proceso de creación en verdad es energético y está relacionado directamente con lo que eres o no eres.

Primero eres zapatero y después como consecuencia haces zapatos y por tanto tienes zapatos. Este ejemplo es sólo una manera fácil de mostrar que si primero no te sientes eso o aquello, como consecuencia no lo obtendrás, ya que para tener el trabajo que quieres o el tipo de relación o vida que sueñas primero debes emanar energeticamente esa vibración siendo eso mismo.

Debemos fijarnos en la vida que tenemos para poder averiguar como lo hemos creado, para poder abolir todas aquellas excusas y quejas que profesamos en aquellas áreas en las que no obtenemos lo que queremos. Si nos hacemos cargo de la situación/tema con responsabilidad, podremos iniciar o re-enfocar nuestros movimientos energéticos, gestando interiormente lo que queremos ser para que como consecuencia la vida nos traiga su manifestación.

"Somos mente y emoción, si forma parte de nuestra naturaleza es porque los dos son importantes, su propósito y finalidad pueden parecernos diferentes, pero en realidad son dos fuerzas complementarias y necesarias para nuestra evolución".

¿Qué es la amistad?


No es la familiaridad, ni la asiduidad cotidiana las que deben sostener la amistad, sino el trato  que resguarde y asegure la inviolabilidad del yo. Debe consagrar el respeto, que sólo se defiende con la reserva y la independencia.

La amistad preserva las barreras infranqueables que la naturaleza ha puesto entre los hombres para proteger a los unos de los otros, conservando la intimidad, las distancias.

El respeto al yo inviolable, la independencia personal, la afirmación de la personalidad frente a los sentimientos superiores, constituyen la base y el fundamento de vínculos y afectos.

La relación amistosa se produce por el contacto de los sentimientos superiores, de las ideas y convicciones, no en el roce trivial de las comunicaciones cotidianas. 

La amistad no debe ser absorción, sino conjunción, con afirmación de individualidades.

Nuestra amistad, de enlace fortificado por los años, deja en el alma huellas que no disipa ninguna separación, ni la de la muerte, ni la del distanciamiento. Hay afectos destinados a sobrevivir a todo contratiempo humano, sentimientos cuya elevación pocas veces se mide o se aprecia. 

Hay en la amistad, una base de sensibilidad intelectual que fusiona íntimamente las dos almas, complementando naturalezas distintas.

Despertemos nuestra propia SEMILLA

¿Sabemos lo que llevamos en el interior?, ¿sabemos quién somos?, ¿cuáles son nuestros dones?

Nuestro propósito será, pues, madurar nuestro tiempo para preparar la tierra fértil y plantar la semilla.

Son días para plantar y plantarnos, para sembrar si queremos cosechar, para buscar el suelo más fértil donde esa SEMILLA pueda crecer, sana, y para que la luz del sol y el agua sean su alimento. 

SEMILLA también simboliza la intención, la manera en como la gestamos depende de nuestros pensamientos: La SEMILLA cargada con un deseo verdadero pasa a ser el enfoque de la geminación.

Simboliza también el romper el cascarón y la predisposición que tengamos (o no) a ello; vencer nuestros miedos más profundos y arraigados… ¡cortarlos de raíz! 

El miedo sólo nos limita, nos coarta nuestro crecimiento al mantenernos ligados a él. Recordemos: Dentro de cualquier semilla está la intención de una flor en su plenitud. Toda posibilidad existe dentro de una semilla. 

Una cara en sombra de la SEMILLA es no confiar, ser insegura. De manera que si plantamos nuestra semilla con la intención equivocada, con la inseguridad, posiblemente los resultados sean otros. 

Otra sombra de SEMILLA es el miedo, es no largar al exterior lo que hay dentro… es nunca querer crecer, florecer, siempre dejando las cosas “para más adelante”. Y resulta que ese momento idealizado, no termina de llegar…

La falsa comodidad, el letargo, el encontrarse bajo tierra y bajo una aparente protección, lo que en realidad genera es que te pierdas las oportunidades que afuera te están esperando y que los nuevos horizontes no nunca lleguen. 

No es conveniente esperar que alguien haga las cosas por uno; es uno mismo quien debe germinar la propia semilla… el despertar debe nacer de uno y hacia uno mismo. 

¡Por eso, plantemos nuestra SEMILLA! ¡Intencionemos nuestras acciones, intencionémoslas con alegría y entusiasmo! Permitámonos crecer y evolucionar al ritmo de la SEMILLA, hagamos posible la creación y gestación, desde nuestra voluntad, rompamos el cascarón, venzamos nuestros miedos y animémonos a ser esa hermosa flor que todos llevamos dentro. Seamos pacientes a la hora de sembrar, no pretendamos resultados instantáneos, entendemos que cada pequeña cosa tiene su propio tiempo y proceso. Atinar el momento de florecer es estar atentos, despiertos…

La semilla solo tiene que desarrollar lo que tiene dentro. No necesita esforzarse o parecerse a otros. Su función es crecer y florecer.

Si supieramos cómo hacerlo sería bien fácil, porque no haría falta rebelarse ni tampoco someterse, por supuesto. Solo ser uno mismo.

Ni siquiera haría falta tomar decisiones, sino colocarse interiormente. Y a partir de ahí, saber recibir el agua-emociones, la tierra, el aire y el sol. Observemos lo que ocurre. Es todo un aprendizaje.

Comparte tu sabiduría





Cuando compartes tu sabiduría entras en contacto con otras esferas de espiritualidad, tus palabras brotan con gran fluidez, sensibilidad y entendimiento. 

Presta atención porque tal vez estés expresando algún mensaje del que no estas consciente. Cuando emites juicios y censuras creas una energía que tiene que ver únicamente contigo. 

Tus palabras no podrán dañar a otros más que a ti mismo. 

Toma tu poder de manifestación para sanar por medio de oraciones o decretos, deja que esa energía se expanda y se multiplique, que se graben esos mensajes vitales en tu bioestructura y se encarguen de borrar el dolor, enfermedad y muerte.

Tú tienes la capacidad de transformar tu entorno con tan solo poner el deseo en tu corazón y actuar de acuerdo al AMOR y al Espíritu.

Literatura argentina en 64 casillas:



El ajedrez de Cortázar, Borges, Walsh, Martínez Estrada y Castillo

“Movimientos en blanco y negro. Historia, literatura y arte del ajedrez argentino” se exhibe en el Museo del libro y de la lengua y recorre la historia del ajedrez en nuestro país, junto a sus transformaciones y derivaciones culturales
Un tablero, treinta y dos piezas, dos oponentes. El ajedrez no es un juego de azar, sino un juego racional. Cada estratega decidirá el movimiento de sus piezas en cada turno. Su desarrollo es tan complejo que ni siquiera los mejores jugadores pueden llegar a considerar todas las posibles combinaciones.

Dijo el escritor estadounidense David Shenk: “Pensemos en un virus tan avanzado que infectara no sólo la sangre, sino también los pensamientos de su huésped, un ser humano. Se salvan de la infección el hígado y el bazo; en cambio, el virus se infiltra en los lóbulos frontales del cerebro y se apodera de las funciones cognitivas básicas, como la capacidad de resolución de problemas, el razonamiento abstracto, las funciones motrices especializadas y, lo que resulta más llamativo aún, la capacidad de hacer planes. El virus dirige los pensamientos, las acciones e incluso los sueños. Este virus se propone dominar no sólo el cuerpo, sino también la mente”. Ese “virus” se llama ajedrez. Se extiende a personas, al arte, la literatura y ahora también a internet, donde se generan encuentros virtuales para jugarlo.

Sobre las ruinas fue una obra de teatro escrita por Roberto Payró en 1904 y, la primera ficción argentina que incluye al ajedrez en la historia. Lo seguirá Leopoldo Lugones seis años más tarde, con el cuento Abuela Julieta (Lunario sentimental), iniciando así, la significativa presencia del ajedrez en nuestra literatura.

Continuará con la confirmación de la relevancia social y cultural de este juego de mesa, con Roberto Arlt y sus Aguafuertes porteñas. Julio Cortázar lo ve como un reflejo de la vida y lo incluyó en su obra más fundamental: Rayuela, mientras Ernesto Sábato consideraba que los pensamientos pueden ser vistos como “variantes ajedrecísticas”.

La poesía también se hizo eco de este deporte en poemas de Arturo Capdevila, Alejandra Pizarnik y Alberto Laiseca, cuyo título es el nombre del propio juego.

Sin embargo, son cuatro los escritores que se destacan por dar un lugar privilegiado al ajedrez en sus obras. Jorge luis Borges concibió una cosmogonía propia en la que lo colocó a la par de sus laberintos y espejos, mencionándolo en poemas, cuentos, ensayos y conferencias; Ezequiel Martínez Estrada lo citó en poesías, cuentos y en su ensayo La cabeza de Goliat; Rodolfo Walsh era un asiduo practicante en bares y cafés e incluyó el tema en cuentos policiales, en su obra teatral y en Operación masacre; Abelardo Castillo, otro gran jugador, lo estudió técnicamente y también en la complejidad de su origen en el libro Las palabras y los días.

El ajedrez es una pasión que atraviesa idiomas y fronteras, con la magia de un lenguaje único que une a Latinoamérica y el mundo, a las personas que lo practican y a quienes se fascinan por estas batallas sobre tableros. Dijo el maestro ajedrecista ruso, Anatoly Karpov: “El ajedrez lo es todo: arte, ciencia y deporte”.

A continuación, algunos extractos literarios destacados sobre el juego cuyo origen se sospecha asiático:

“En los Mabinogion, dos reyes juegan al ajedrez en lo alto de un cerro, mientras abajo sus guerreros combaten. Uno de los reyes gana el partido, un jinete llega con la noticia de que el ejercito del otro ha sido vencido. La batalla de hombres era el reflejo de la batalla del tablero”. Jorge Luis Borges, Guayaquil (El informe de brodie, 1970)

“Va a cometer un asesinato pero todavía no lo sabe. Es profesor secundario de matemática, está en su propia casa, acaba de llegar del Círculo de Ajedrez y, por el momento, solo le preocupa una cosa en el mundo. Qué pasa si, en el ataque Max Lange, las blancas transponen un movimiento y, en la jugada once, avanzan directamente el peón a 4CR. ¿Adónde va la dama? En efecto, ¿cómo acosar a esa dama e impedir el enroque largo de las piezas negras? Debo decir que nunca resolvió satisfactoriamente ese problema; también debo decir que aquel hombre era yo”. Abelardo Castillo, La cuestión de la dama en Max Lange (Las maquinarias de la noche, 1992)

“Aparte de los grandes maestros, que constituyen siempre excepciones individuales, nuestro medio ajedrecístico es de alta calidad y, sin disputa, lo que representa la óptima excelencia de nuestro pensamiento. No tenemos filósofos, ni escritores, ni hombres de ciencia, ni artistas que puedan ser considerados en paridad con los de los otros países, pero tenemos ajedrecistas que se pueden medir sin desmedro con los mejores del mundo”. Ezequiel Martínez Estrada, La cabeza de Goliat (1940)


“La primera noticia sobre los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 me llegó en forma casual, a fines de los seis años, en un café de la plata donde se jugaba al ajedrez, se hablaba más de keres o nimzovich que de aramburu y rojas, y la única maniobra militar que gozaba de algún renombre era el ataque a la bayoneta de schlechter en la apertura siciliana”. Rodolfo Walsh, Prólogo Operación masacre (1957)

EL PODER DE LA LECTURA

Presentamos en este artículo el poder de la lectura y 10 puntos para mejorarla.

1-    Lee libros, no sólo blogs, periódicos y revistas
Leer blogs, periódicos y revistas es importante, pero nunca debe tomar el lugar de leer libros. Leer libros te da los siguientes beneficios:
  • Desarrolla tu capacidad de análisis y entendimiento de los problemas
  • Desarrolla tu perspectiva del mundo
  • Aumenta tu capacidad de concentración
  • Desarrolla tu capacidad creativa
2-    Entiende que el momento perfecto probablemente nunca llegue… así que…Lee… así sea un poco cada día
Todos vivimos vidas ocupadas. No esperes el lugar perfecto para leer. Simplemente lee. Ten tu libro siempre contigo. Si estás esperando a alguien, lee. Si estás en el baño, lee. Aprovecha las “pequeñas” pérdidas de tiempo en el día para leer. Es mejor leer 2 páginas al día que no leer por meses porque “no tienes tiempo”.
3-    Lee lo que quieres…
Una de las claves que fue fundamental para desarrollar el amor por la lectura fue cuando uno de mis mentores me dijo: no necesariamente leas lo que la gente te recomienda, lee lo que tú quieres.
Si vas a una librería y un libro te atrapa, cómpralo y léelo. No hay nada más aburrido que leer un libro obligado. Lee lo que te entusiasma.
4-    No te obsesiones por terminar un libro
Este fue uno de los mayores consejos que recibí. No te obsesiones por terminar un libro. Si el autor es bueno, no te podrás despegar. Si el autor es mediocre, perderá a los lectores.
Si un libro no me atrapa en los primeros 2 a 5 capítulos, lo dejo por otro. Es preferible estar constantemente leyendo libros que te entusiasman y te tienen atrapado, que parar de leer por meses porque estás comprometido a terminar un libro en el cual perdiste interés.
5-    Destruye el libro – Ráyalo, subráyalo, anota en el borde, dobla las páginas
Los libros no son para crear una hermosa biblioteca en tu casa con el objetivo de que tus invitados se impresionen de todo lo que leíste y tu sabiduría. No hace falta cuidar los libros como si fueran para coleccionar. Léelos, subráyalos, dóblalos, escribe en ellos.
6-    Lee ficción y no ficción
Yo leo mayormente no ficción. Siempre me han apasionado los libros de liderazgo y crecimiento personal. Pero hace un tiempo aprendí el poder de agregar ficción a mi lectura. La ficción desarrolla tu imaginación y en consecuencia, tu poder creativo.
7-    Lee con otra persona (tu pareja, un amigo o un grupo)
Leer en grupo o con tu pareja o un amigo es genial. En varias ocasiones unos amigos y mi esposa escogíamos un libro, lo leíamos individualmente y luego nos reuníamos una vez a la semana a conversar al respecto.
Ese proceso me permitió aprender nuevas perspectivas sobre el mismo tema, profundizar mi relación y mantenerme motivado a continuar leyendo.
8-    Transmite el mensaje más importante del libro.
La mejor manera de aprender, de internalizar un tema, es enseñando a otros. Cuando leas un libro, un capítulo o inclusive una frase que te impactó, transmítela a otros. Enseña a otros lo que aprendiste. De esa manera no sólo colaborarás con el desarrollo de otros individuos sino que influirás en otros a leer.
9-    Influye en otros a leer
Yo siempre estoy tratando de influir en otros a leer. Estoy convencido de los beneficios. Una de las cosas que hago es que cuando las personas me preguntan sobre algún tema, los dirijo a un libro. Lo hago por lo siguiente:
  • Un buen libro dará una mejor y más completa explicación que yo.
  • Un libro requiere compromiso, y yo quiero saber si la persona está realmente interesada en la respuesta, en crecer y cambiar o sólo pregunta por preguntar.
  • Si logro que esa persona desarrolle pasión por la lectura, sé que ayude a transformar profundamente a ese ser humano.
10-   Pon lo leído en acción:
Podrás leer bibliotecas enteras y presentarte ante el mundo como el gurú de algún tema específico; pero al final, lo importante es cómo la lectura influyó tu vida para bien por medio de la acción. Pon lo leído en acción.