Mostrando las entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas

Miradas...


Miradas que hechizan, que electrizan con sus vívidos destellos.

Miradas con el dolor de vivir, no viviendo, de sufrir por no vivir, de creer, no creyendo, de querer, no queriendo.

Miradas que brillan de arisco deseo.

Miradas que han ingresado en el laberinto de la ausencia.

Miradas que la soledad ha poblado de seres con la estampa de su dicha perdida

Miradas con el llanto del alma, sepulcro de una mente extraviada de infinitos temores.

Miradas que lloran de pena, ocaso de tantos amores, de tantos recuerdos que parecen el sollozo de un triste adiós.

Miradas que expresan lo que siente el corazón...

Experiencia

Portapluma artesanal en Cedro
con pluma de avestruz



La escritura reduce el atractivo ejercido dioses porque se torna cada vez menos plausible; la dimensión gráfica de lo invisible es más difícil de aceptar.

El nada no puede escribirse, no puede llenar el espacio con un signo. Aún cuando al nada corresponda un signo, esto no distingue la absoluta ausencia de algo que lo evoque o directamente lo configure por contraposición: a un trazado de la realidad se contrapone la ausencia de toda idea que pueda intuir el vacío (que es, entre los griegos, la imagen de la nada).

La escritura reduce el alcance de la expresión a lo visible, a lo tangible o a lo intuitivo, a algo que pueda hallar su equivalente, al menos en un aspecto de la experiencia.